Calefacción en invierno sin disparar la factura

Calefacción en invierno sin disparar la factura

Mantener la casa caliente en invierno no tiene por qué costar una fortuna. Ajustando bien el termostato, instalando válvulas termostáticas, purgando los radiadores, colocando burletes y organizando los horarios de encendido puedes ahorrar bastante en la factura sin renunciar al confort.

Entiende cómo funciona tu calefacción

La mayoría de las casas en España usan calderas de gas o gasoil con radiadores de agua. El gasto depende de tres cosas: la temperatura a la que programes, el tiempo que esté encendida y las pérdidas de calor de la vivienda. Si controlas estos tres puntos, reduces el consumo de forma clara.

Detalle: Calefacción en invierno sin disparar la factura

El termostato: tu mejor aliado

Coloca el termostato en una zona central de la casa, lejos de ventanas, radiadores y puertas. La temperatura ideal para estar cómodo y ahorrar está entre 19 y 21 grados. Cada grado que bajes puede suponer entre un 7 y un 10 por ciento menos de consumo.

Si tienes termostato programable o inteligente, úsalo. Baja la temperatura por la noche y cuando no haya nadie en casa. No apagues del todo la calefacción en invierno porque luego cuesta más volver a calentar la vivienda. Mejor mantenerla a 15-16 grados cuando estés fuera.

Válvulas termostáticas: controla cada habitación

Las válvulas termostáticas se colocan en cada radiador y regulan el flujo de agua caliente según la temperatura que marques en esa estancia. Son especialmente útiles en dormitorios, donde puedes ponerlas a 17-18 grados, y en habitaciones que usas poco.

Instalarlas es una obra sencilla que suele hacer un fontanero en una mañana. Una vez puestas, ajusta cada válvula según el uso de la habitación: más abierta en el salón, más cerrada en pasillos o cuartos de invitados.

Purgar los radiadores: quita el aire

Con el paso del tiempo se acumula aire dentro de los radiadores. Ese aire impide que el agua caliente circule bien y hace que algunos radiadores estén fríos por arriba. Purgarlos es una tarea fácil que debes hacer al menos una vez al año, mejor al empezar el invierno.

Para purgar un radiador necesitas una llave de purga y un recipiente. Abre la válvula superior hasta que salga aire y luego agua. Cuando salga solo agua sin burbujas, ciérrala. Hazlo en todos los radiadores empezando por los más bajos de la casa.

Burletes y aislamiento: evita las fugas de calor

Mucho calor se escapa por rendijas de puertas, ventanas y persianas. Los burletes son tiras adhesivas de goma, silicona o espuma que se colocan en los marcos. Son baratos y se instalan en minutos.

Revisa también las juntas de las ventanas y usa cinta aislante si es necesario. Coloca cortinas gruesas que cubran bien la ventana por la noche. Evita poner muebles delante de los radiadores porque bloquean el calor.

Horarios inteligentes: calienta solo cuando lo necesitas

No dejes la calefacción encendida todo el día. Programa el encendido una hora antes de que llegues a casa y apágala una o dos horas antes de irte a dormir. En muchas casas basta con tenerla encendida por la mañana y por la tarde-noche.

Si teletrabajas, mantén solo la zona donde estás a temperatura confortable y cierra las puertas de las habitaciones que no uses. Usa un temporizador o la programación del termostato para que funcione de forma automática.

Otras medidas prácticas que ayudan

  • Revisa que la presión de la caldera esté entre 1 y 1,5 bares.
  • Limpia o cambia los filtros de la caldera según las indicaciones del fabricante.
  • Ventila la casa 10 minutos por la mañana abriendo ventanas de par en par. No dejes ventanas entreabiertas todo el día.
  • Usa ropa de abrigo en casa: un buen jersey o una manta polar te permiten bajar un grado más el termostato.

Cuánto puedes ahorrar

Combinando todas estas medidas, muchas familias consiguen reducir entre un 20 y un 35 por ciento el gasto de calefacción sin bajar de forma notable el confort. El ahorro es mayor en casas antiguas con mal aislamiento.

Empieza por las cosas más fáciles: purgar radiadores, colocar burletes y ajustar el termostato. En unas semanas notarás la diferencia en el consumo y en la comodidad de tu hogar.

¿A qué temperatura debo poner el termostato por la noche?

Lo ideal es bajarlo a 15-16 grados. Así evitas que la casa se enfríe demasiado y reduces el consumo. Un buen pijama y edredón hacen que no notes la diferencia.

¿Cada cuánto hay que purgar los radiadores?

Una vez al año, al comienzo de la temporada de calefacción, es suficiente en la mayoría de las casas. Si algún radiador se enfría por la parte superior antes de tiempo, purga solo ese.

¿Merece la pena instalar válvulas termostáticas?

Sí, sobre todo si tienes varias habitaciones con usos diferentes. Permiten regular cada radiador de forma independiente y suelen amortizarse en dos o tres temporadas de invierno.